>Los olvidados de Bustamante.
Milton
Iván Peralta
El Volcán/Guzmán
El Volcán/Guzmán
Isaura
Flores Solís salió huyendo de su casa, su casa se llenaba de grietas y sus
hijos la convencieron de salir de ella, ella dejó atrás 50 años de vida, el
patrimonio de sus padres, su historia, su vida, “salí de mi casa para no morir
aplastada, tengo ganas de seguir viviendo”.
Ver la casa desde la calle es emular a la Torre de Pisa, la única casa de dos
pisos entre las dañadas demuestra una inclinación, el nivelador dice que de
tres grados.
Las grietas van desde el piso hasta el techo, algunas son muy delgadas, pero
otras son de casi 10 centímetros, durante el día dejan pasar los rayos del sol.
GRITOS EN EL DESIERTO
La casa en cuestión está desde hace año y medio sola, la señora Isaura tuvo que
irse a vivir con su hija y esposo. En el documento pide apoyo para “demolición
del segundo piso de la finca. Cabe destacar que desde el año 2007 se ha
solicitado ayuda al respecto a esta problemática, dirigiendo ante las
autoridades de esas fechas peticiones de ayuda sin tener respuesta favorable”.
Pero esta búsqueda de apoyo para que le demuelan la segunda planta, y revisen
la casa viene desde el 2007, pasando por cada una de las administraciones hasta
llegar el 2018. Dagoberto Moreno, Anselmo Ábrica, José Luis Orozco y Juan
Manuel Figueroa, hasta ahorita nadie le ha respondido.
LA HISTORIA DE LA VIVIENDA
Comenta que al año se tronó otra vez, parcharon el tuvo, al siguiente año se
volvió a tronar y ahora sí repararon “pero ya me habían dañado mi casa, aguanto
bien el tembló de 1985”.
A partir del 2007 comenzó a notar que se reventaba las paredes, también el
piso, “luego se viene lo de Manuel M Dieguez en el 2012, luego ya, se tronó y
se afectó la casa”.
La señora dice con tristeza: “yo me salí de mi casa por el peligro que hay en
ella, yo no podía vivir en esa casa, fue por protección de mi persona, quiero
seguir viviendo, no quiero quedar enterrada”. Además del esfuerzo que durante
años ir a todas las oficinas de presidencia y no ver apoyos de nada “ninguna
respuesta”.
Acepta que en su momento debió haber demandado a SAPAZA, “no fue problema de la
casa, fue problema de fuera, de la red de agua potable, no fue mi drenaje, eso
fue de la parte de fuera”.
Isaura Flores Solís tiene año y medio fuera de su casa, y ahora que regresó a
abrirnos la puerta de su casa para que la viéramos, tenía seis meses sin
visitarla, recapituló los daños que ahora vio, que son más: “el piso esta más
dañado, no estaba abierto, se veía el bajón del piso, ya están separados los
ladrillos. En la sala donde esta el pilar, ya se comenzaba a ver tronado el
piso, ahora esta diferente, esa casa no se ha caído porque mi papá la hizo, era
albañil, tiene muchas trabes, le metió un cimiento muy profundo de puras
piedras”.
De momento sigue viviendo con su hija, y su casa cada vez se daña más,
esperando que alguien la ayude, o definitivamente se caiga su patrimonio de
vida.
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